1.9.13

Doce girasoles...

Tres, cinco, doce, quince... Van Gogh muestra el ciclo de la vida con sus girasoles, me pregunto qué habrá pensado entre cada cuadro de esta serie.  Tanta energía y fuerza sobre la tela, y ese temperamento tan fuerte que sólo dejaba acariciar con los detalles sutiles de sus pinceladas.  Jugó con los amarillos, jugó con los colores de la tarde, era su casa para su amigo querido.
Qué alegría la mía recorrer con la mirada estos trazos, qué alegría la mía transportarme por instantes a Arlés y respirar la historia de una imagen sencilla e impactante.

30.8.13

Una pausa en el Jardín Inglés

Almorzar en el Biergarten, al pie del Chinesischen Turm en el Englischen Garten te puede llevar a observar una serie de detalles que hacen de este lugar único.  Muchos turistas y lugareños llegan después de caminar muy relajadamente en el laberinto de senderos que no advierten por dónde van tus pasos.  Es agosto y aún es verano, algunas nubes van y vienen indecisas; sin embargo, eso no parece cambiar el ánimo de los visitantes. 
Enormes vasos de cerveza son infaltables sobre las mesas verdes, hoy casi vacías por ser miércoles.  Es hora del almuerzo y la pausa es perfecta no sólo para disfrutar algo de la comida típica de München sino también para observar cómo transcurren los minutos para cada visitante.  Esta tarde, voces en alemán, chino, inglés y hasta español se mezclan en el mismo lugar.  Claro está, todos vienen por el mismo motivo, pueden tomar hasta las mismas fotos pero cada uno se lleva su propia experiencia.




20.8.13

En una boda... con mi cámara.


Cuando una amiga muy querida me pidió tomar fotos en su boda, la idea me encantó.  Pensé en clasificar el tipo de imágenes que se pueden hacer para crear una historia sin caer en un registro aburrido.  Pensé en asistir a tantos matrimonios como fueran posibles, para recordar exactamente las partes más importantes de la celebración.  Lo que no tuve en cuenta fue que el tiempo voló, que me no fui a ninguna boda, y que no tenía la más remota idea de dónde sería,... más allá de una iglesia, claro.

München, llegué después de "algunas" horas de viaje: Trujillo - Lima - Sao Paulo - Frankfurt - Berlín - ¡München!.  Primera sorpresa, la boda sería en el campo.  Perfecto, vamos.  Estuve contenta con el clima, la luz era perfecta en la tarde.  Estuve en shock al ver que el día terminaba a las 9pm.  Teníamos luna llena y eso hacía hasta más romántico el lugar.  Escogí posibles ubicaciones para las fotos, anoté las palabras para guiar a los invitados al momento de hacer la foto familiar.  Todo estaba listo.

El día D llegó, no pude evitar que los nervios se inviten también.  Sin embargo, ayudó mucho la total franqueza en las expresiones de los novios, ellos estaban realmente pensando en la boda y no en cómo quieren salir en la foto, eso me dió más confianza y simplemente dejé que todo fluya con naturalidad... sin poses, ni pretenciones de eternizar expresiones de romanticismo y felicidad fingida.  Todo fue perfecto.

Durante la boda todo funcionó.  No usé flash, no me gusta usarlo tampoco fue necesario.  Es increíble cómo se puede participar en una boda a través del lente.  No sólo porque observar y estar atento a los detalles, sino porque además te dejas envolver por toda la atmósfera que además te sugiere componer de diversas maneras con los mismos protagonistas. Pasé la primera prueba.

El día anterior ya había marcado mis localizaciones y eso en verdad fue de mucha ayuda.  Los novios tenían la idea de subir al auto y conducir lentamente (felizmente fue realmente lento), mientras los invitados iban tras de ellos en medio del campo.  Segunda sorpresa, en ese momento recordé que yo era única fotógrafa.  A correr! Creo que fue la parte más divertida.  Aunque mi equipo fotográfico no era el mejor, pero mi ojo estaba en su mejor momento. Llegó la hora de la foto familiar, recordé perfectamente cómo decir un poco a la derecha (ein bisschen rechts), un poco a la izquierda (ein bisschen links), atrás (züruck) y... olvidé cómo decir adelante.  Felizmente las manos también hablan e intentaron pacientemente entender lo que quería hacer.


Entre cantos, juegos, bailes, discursos, comidas y bebidas... todo transcurrió amena y fraternamente.  Tuve que usar el flash sin dudas, la noche lo exigía.  Voces en alemán y espaniol, bailes de a uno, de a dos, de a tres, cuatro... qué más da.  Todos celebraban la unión de dos familias, el nacimiento de una nueva.  Esa alegría no siempre se puede ver en una foto, pero para recordar algunos episodios siempre será bueno abrir este álbum, que nunca pretendió ser profesional pero cada imagen lleva inscrito los mayores deseos de felicidad y a su vez, la emoción de una fotógrafa de bodas... por un día.


10.3.13

La calle Palacio...

Tal vez una calle aburrida y gris; pero pensar en el perímetro del Palacio de Gobierno del Perú podría traernos a la mente muros inexpugnables y grises, viejas intrigas, militares dando vueltas con sus ojos ávidos de elementos "sospechosos", escrutando entre la gente presurosa... Pero la vida, pese a todo, fluye a pie firme, en carro, en bicicleta, entre apremios y pausas. Cuando uno observa calles como estas, te haces invisible, sientes las emociones de los personajes al pasar y disfrutas la obra que no tiene principio ni final.







19.5.12

Una visita "Caleta"

Innumerables veces escuché de Caleta Colorada. La idea de pasar un día de invierno en una playa tan lejana nos hizo dudar al principio; sin embargo, los primeros rayos de sol auguraban un cálido paseo... y así fue.
No fue tan rápido como pensamos inicialmente.  Dos horas hasta Chimbote, y luego 30 minutos a la caleta para ver a los pescadores. Tan concentrados estaban en su faena que no atendían nuestro pedido de ser trasladadas. Al final apareció un pescador que se ofreció a llevarnos en una pequeña balsa. Bordeando el litoral pudímos sentir a Eolo en la fuerza que sólo tienen los vientos libres. Conforme avanzamos aparecieron gaviotas sobre el camino. Al llegar, sin  exagerar, pensamos que estábamos en un paraíso primordial y oculto. Toda la playa para nosotras, su arena, sus colores, y sus luces y sombras.  El verano llego y nosotras con él.
¡Toda la playa para nosotras!

Los pasos de la brisa.

Un lugareño amistoso.

12.2.12

El cóndor pasa

El vuelo del cóndor es tan majestuoso, elegante, imponente y sereno que no importa que sea un carroñero gris. Saber que no es fácil verlo y que por cientos de años ha sido fuente de inspiración de los antiguos peruanos nos genera la fuerte motivación que sentimos para verlos sorteando toda clase de escollos.
Madrugar desde las 4am y esperar bajo el frío para verlos parece descabellado, pero todo nos prepara para el misterio y la magia. El sol cuela sus primeros rayos entre nubes que se adelgazan para anunciarnos que el rey de los cielos andinos está aquí.  




5.6.11

Sol y Luna

Dos amantes furtivos

escapan de la noche hacia el día,

sus huellas quedan atrás,

su amor sigue adelante.

Se amaron hasta sangrar sobre el cielo,

se amaron hasta volar con las estrellas,

se amaron y se amarán por siempre

en cada corazón que espera.

Se amaron y se amarán por siempre

más allá del eclipse que anhelan.

29.5.11

Guía de corazones

“Soy Teodolinda, pero pueden decirme Teo”, dijo nuestra guía.

Esa mañana, dos horas antes, habíamos llegado a Chachapoyas e iniciamos el recorrido hacia Gocta. Teo analizó a cada aventurero, preguntó procedencia, problemas de salud, alergias, todo lo necesario para elaborar un breve perfil del grupo. Muy orgullosa nos enseñó su radio, como quien transmite seguridad en caso de accidente o contratiempo, y ofreció llevar caballos para quienes dudaran de resistir seis horas de camino, subiendo y bajando, bajando y subiendo.

El poblado se veía cercano, dudábamos que fueran seis horas en total. Yo era la tercera en la fila. Mirando a todos lados, olvidaba mirar dónde ponía los pies y tropecé dos veces. Teo se acercaba a cada uno para cerciorarse que iniciábamos bien el camino. El verla avanzar con firmeza me incitó a preguntar cómo llegó a guía. Teo retrocedió en el tiempo, tenía 48 años y tocaron su puerta para preguntarle si quería ser guía.

Como parte de un proyecto que formaba lugareños como guías para el turismo de Chachapoyas , fueron convocadas muchas mujeres hasta cumplir un porcentaje de inscritas, pero nadie se animaba. Puerta a puerta la respuesta era negativa, hasta que Teo dijo “sí”; fue la primera, y pensar que fue para apoyar al joven que no tenía a nadie en su lista. Con muchas dudas llegó a las capacitaciones, aprendió lo básico de la ruta y sus secretos, y se entrenó tanto cuanto pudo para emprender su primer trabajo fuera de casa.

El primer grupo no tardó en llegar, tenía todo organizado, recordaba las miles de recomendaciones, los problemas y soluciones posibles, todo entraba en su mochila y en su mente; pero, Teo no contó con que cada visitante era diferente, complejo y simple a la vez. Fueron siete personas, cuatro hombres y tres mujeres, todos adultos, sabían que tenían un recorrido no muy sencillo, pero se quejaron de todo, le increparon a Teo el por qué no les advirtió antes de ir, de por qué no los ayudaba, y tantas cosas más, se quejaron con el supervisor y Teo pensó que todo había terminado. Sólo quería volver a casa y ocuparse de su familia, olvidarse de ser guía. “No es mi tiempo ya” se repetía. Sin embargo, su supervisor le dijo “es ahora que estás lista, si pudiste completar el guiado con personas tan difíciles, sin accidentes, lo puedes todo. Nos vemos mañana”… y Teo volvió.

Ya pasaron cinco años, dice, y se ríe de las historias que recuerda. Me cuenta del canto de las aves que no podemos ver, y yo muero por fotografiarlas. Su esposo los graba, me cuenta, perdido entre el verde follaje y el coro de la catarata de fondo. Le pregunté si los vendían en discos, ella sonríe y me dice “sólo no quiere olvidarlos, ni que yo los olvide”.

Mientras me agachaba a recoger una piedra fosilizada, ella fue a ver a la cuarta caminante. Aquel día, me sentí tan libremente unida al lugar, que el ver y oír cada detalle me sugería una historia distinta, entretejida con miles más de ellas, todas vivas, columpiándose en alas del viento. De seguro, para los ojos de otros caminantes, mis huellas se borrarían, pero Teo y yo sabemos que nunca dejaré de ser parte del lugar.

24.5.11

Pañuelos al aire

Puedo escuchar mil y una veces la misma marinera, pero inevitablemente mis pies iniciarán un remolino imaginario que viene del corazón y del espíritu.

Hoy estuve en una entrega de obras urbanas, con cierre de marinera. Tres parejas, tres generaciones, tres campeones, tres expresiones distintas bajo un mismo tema.

Pañuelos al aire, sonrisas al viento con picardía, hidalguía y coquetería sobre el estrado; la gente intentaba capturar toda la magia en sus cámaras. Mi imaginación volaba y mis clases de marinera de sólo un mes volvieron a mí. ¿Por qué las dejé? Demasiados pretextos, pero fueron días muy divertidos. Será inevitable que aprenda a bailarla, además es un “talento” peruano. En muchos encuentros preguntan ¿sabes algún baile típico?... y la respuesta se repite: No.

La marinera puede significar el resultado de un mestizaje que aún no termina, cada pareja agrega su cuota, le pertenece a todos y a nadie. Por eso, cuando las notas suenan, en su gira y gira galante, nace algo más que un amor de pareja, es nuestro Perú que brilla y cobija a todo aquel que se detiene a apreciarlo.

22.5.11

La nave naranja

La primera vez que nos vimos, su mirada curiosa destacaba de entre el conjunto de su grupo. Sonrosada, casi anaranjada levantaba su testa, mientras su boca parecía esbozar una gran sonrisa. Supe entonces que nacimos para ser inseparables.

Sé que a veces soy cabezotas, olvido cosas o llevo otras, y ella era un tanto ríspida, pero siempre era flexible, multifacética y servicial, no había nada que no pudiera llevar en mi nombre, aunque no fuera su función. Por mi parte, creo haber correspondido a su complaciente compañía. Fue conmigo lo mismo que al mar que a las montañas. Juntas hemos soportado las inclemencias del clima, pero también hemos gozado bajo la sombra de un espino durante una plácida siesta.

Nadie estuvo más cerca de mis sueños que ella, sabe de mis ideas, de mis miedos, de mis deseos inconfesados, de mis quimeras y de mis llantos. Cada vez que descansaba en mi regazo, sobre mi pecho, silenciosa e incondicionales mis manos dibujaban el entorno de su copa. Claro que a ella nunca le gustó que juegue con sus cintas o con la flor que acompañaba su gracia y que accidentalmente rompí una mañana. Pero, hoy la he perdido.

Fue algo así como el planeta secreto de mi camino, yo la llamaba "mi nave naranja" y sé que en algún lugar del camino me espera. Tantas veces bajo su ala hemos volado al horizonte con su imaginación o con mis pasos, pensé que ni el viento ni el tiempo podría separarnos. Sin ella, sin su complicidad, ni el mundo, ni mi mundo se ven del mismo modo.

Debo ahora soportar las inclemencias del sol y de la lluvia sin su protección. Sé que puede sonar exagerado personalizar de este modo a un sombrero, pero ella, no era un simple sombrero, era mi nave amiga, mi fiel compañera. Ahora, buscaré uno nuevo, será aquello que necesito pero siempre le diré ¡Te sigo extrañando!.

21.5.11

La esfinge y el mar


El viento no dejaba de desordenar mi cabello, era domingo pero tampoco importaba. Un suspiro, tal vez dos, el tiempo pasaba igual que el mar con cada ola. Los pelícanos ensayaban coreografías familiares, sin ningún desafío, para un día tranquilo. Las pardelitas corrían tan rápido que parecía que habían olvidado que tenían alas. El paisaje sereno de una mañana de otoño, sin visitantes, me mimetizaba con la arena.

Alistaba lentamente mi bolso para ya regresar a casa, cuando noté que tenía compañía, no sé cuánto tiempo estuvo a mi costado, pero su presencia era como la brisa misma. Me senté un poco hacia atrás para observarlo mejor, él no se movía, ni dejaba de mirar al mar. Me pregunté qué tanto podría pensar sin siquiera pestañear; hasta que volteó y se sentó mirando hacia mí. Tenía el pelo muy negro, con algunos mechones blancos, los ojos tristes del dulce color del toffee. Era simplemente un perro vagabundo.

Nos miramos como si intentáramos reconocernos; en su mirada intentó decirme algo, que no logré sintonizar; empecé a llamarlo de mil modos, y sólo logré que moviera la cola. Por unos segundos, pude sentir su tristeza pero no su abandono; verlo tan dueño de sí mismo me recordaba que él era libre y yo no era necesaria porque estaba de paso.

Desconfiado, con su lento caminar, se acercó más, pero siguió mirando al mar. ¿Acaso un perro puede advertir la belleza, la paz, la inmensidad, el misterio? El perro negro dejó su postura de esfinge y corrió. Lo vi saltar y jugar como un niño, en cada salto él y la playa se hacían uno.

Volví a casa y recordé que las mejores fotos son las que se quedan en la memoria del alma. Esta es una de ellas.

8.4.09

Arriba, muy arriba

Desde hace varios meses frecuento el valle Santa Catalina, muy pocos lo conocen por su nombre, sólo los distritos son conocidos, Poroto, Laredo y Simbal, es la parte rural de Trujillo, tan rica que nos provee de las hortalizas más frescas, siempre es interesante llegar por allí, para mí es un respiro encontrarme con esos matices verdes, tierras cultivadas y gente trabajando al sol.
Esta vez no fui para hacer ninguna de mis visitas de seguimiento, esta vez fui porque me invitaron para caminar un poco, para reir y jugar al cruzar un río, para verme a mí misma en medio de remolinos inesperados de miedos y encantos al trepar un cerro y sólo desear lllegar a la cima, sentirme libre y por un instante triunfante, redescubrir las líneas que otros trazaron y que, algunos llaman petroglifos. Fueron instantes que solo confié en personas menores que yo para dar un paso y no caer, confianza que logró regresarnos al llano y ver el camino andado maravillados y con un hambre atroz.
El paseo duró casi tres horas, no había planeado la ruta, el camino dio por resultado un chapuzón en jeans y polo, gracias a un río que quiso saludarme euforicamente; un pantalón roto por trepar con él mojado, casi doscientas fotos y muchas historias guardadas en el bolso. Pensé regresar a casa con ganas de dormir largo, pero el aroma de un pato estofado casero me detuvo, junto con el cálido saludo de una familia, que esperaba nuestro retorno ansiosos de escuchar nuestros relatos.
Pero el tiempo vuela, el cariño queda y uno tiene que partir... volvemos a casa.

21.3.09

Posteando otra vez

Ser blogger está de moda, y postear es lo más fácil... pero qué pasa cuando tus espacios libres se recortan y cada vez te alejas más y más de esta actividad, a veces el trabajo absorbe y las tareas diarias también, los pasatiempos se modifican adecuándose a tus nuevos horarios y disponibilidades.
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Como fuere, quiero volver, y postear así nadie me lea, dicen que los blogs también sirven para hacer catarsis, no sé si eso quiera, lo único que quiero es compartir mis apuntes que a veces cargo en mi memoria, recreándolas al ver algunas fotografías, con algo de música o tan solo el silencio.
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Veamos qué pasa, aquí vamos otra vez... ;)

17.8.08

En Zaña

Cuando me dijeron para ir a Zaña se ve vino a la mente aquella canción de Nicomedes Santa Cruz, (8)...a lundero le da, a lundero le da zaña, a lundero le da..(8), esta era mi única referencia de aquel lugar, en mis tantas idas y venidas a Chiclayo, esta vez decidimos cambiar de ruta.

Uno de esos autos antiguos tipo góndolas era nuestro ticket a Zaña, el conductor nos contaba algunas historias de carretera, qué es lo que no debemos dejar de visitar y qué es lo que debemos comer; siempre este tipo de conversaciones te dan alcances que no los encuentras en ningún mapa viajero. Siguiendo las recomendaciones de don Víctor, al llegar a la plaza principal de Zaña tomamos una mototaxi directo al Museo Afroperuano.


La presencia del Museo Afroperuano se camufla en medio de las casas de adobe típicas del norte peruano, el letrero y los dibujos nos indican que es el lugar que buscamos. Al entrar, en la primera sala resalta una serie de personalidades afroperuanas que han hecho historia en nuestra patria, sea con la música, sea con las letras o con el deporte, cada sala tiene una serie de detalles que te transportan en el tiempo. Mi favorita fue la de música, aquellos discos de vinilo colgados en las paredes era impresionante además de las vitrolas que se exponían, también conocí los bongós africanos y el cajón de calabaza. Luego pasamos por la sala de arte donde las esculturas de ébano resaltaban notablemente, la sala de cocina donde mostraban los utencilios de la época, y lo más impactante, la sala de esclavos, al entrar se sienten los gritos y el dolor de los negros arrancados de su áfrica, llantos que crearon su propia cultura y su propia dulzura para iniciar una vida más allá de los grilletes y los látigos de la indiferencia.

Al salir del museo nos dirigimos en busca de dulces típicos de Zaña y encontramos a la Sra. Donayre, una linda viejita muy conocida, con mucha rapidez se acerca a nosotros para atendernos, nos ofrece crocantes roscas dulces, alfajores con coco, barras de membrillos y unos suspiros de ensueño. Optamos por probar primero dulce de membrillo en tanto la señora nos preguntaba qué hacíamos por allí y también nos recomendó hacer el recorrido de las 19 iglesias de Zaña.

Al oir sobre las 19 iglesias pensamos en que no nos iba a alcanzar el día, y así fue, pese a que sólo tres de éstas están habilitadas para recibir visitas. Después de terremotos y varios fenómenos de El Niño, estas iglesias se han venido reconstruyendo lentamente pero el tiempo no espera y eso se siente al ver las ruinas que intentan mantenerse de pie y contar las historias del pueblo.

Nos rendimos después de visitar cuatro, estaba oscureciendo y teníamos que regresar a Chiclayo, sólo llegamos al puente colgante, áquel que era el primer lugar donde los esclavos llegaban y cruzaban el río, hoy esto se ha esfumado, la gente cultiva sus raíces, trabaja por progresar y reconstruir su legado, reconstruir a su Zaña, aquella que fuera una ciudad importante candidata por los españoles a ser la capital del Perú.


15.6.08

Gira y gira...

Cuando tu único juguete no necesita pilas, ni es igual al de otro, ni lo encuentras en cualquier mega tienda, y sólo necesita de ti para ser el mejor, entiendes que la simplicidad de las cosas no necesariamente tiene que ver con la ausencia de otras.
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Al caminar, gratamente, por la Campiña de Laredo, encontré a dos niños jugando diestramente con sus trompos, mostrándose orgullosos y entre sonrisas los trucos conque desafiaban cualquier interrogante.
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Este antiguo pasatiempo –tan antiguo como la cultura- me hizo pensar por algún instante que tenían al mundo entero en sus mano; pero el mundo, al contrario de su trompo, no describe en su gira y gira una danza de oropeles lúdicos hacia el cielo, pues en su tira y retira, la tira que agita el eje de sus casas alza una danza centrífuga y atroz.
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10.5.08

ALL ABOUT LOVIN' YOU

Desde el cole vengo escuchando a Bon Jovi, desde su época de hard rock cuando usaba su cabello largo y esponjoso, hasta ahora con un rock medio pop (no sé cómo se llama eso) y ya con el cabello corto, según leí alguna vez, el canal VH1 catalogó el corte de pelo de Bon Jovi como uno de los peores momentos del heavy metal, vaya hito!... pero los tiempos cambian y con ellos sus modas, pero el talento queda y crece, Bon Jovi es reconocido por su larga vigencia y aceptación por tres generaciones... me pregunto si vendrá alguna vez por estos lares, en el 94 nos plantó y canceló sus concierto, me quedé con el poster nomás.
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Comparto una de mis canciones favoritas del 2003...
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ALL ABOUT LOVIN' YOU

Looking at the pages of my life
Faded memories of me and you
Mistakes you know I've made a few
I took some shots and fell from time to time
Baby, you were there to pull me through
We've been around the block a time or two
I'm gonna lay it on the line
Ask me how we've come this far
The answer's written in my eyes
_
Chorus: Every time I look at you, baby, I see something new
That takes me higher than before and makes me want you more
I don't wanna sleep tonight, dreamin's just a waste of time
When I look at what my life's been comin' to
I'm all about lovin' you
_
I've lived, I've loved, I've lost, I've paid some dues, baby
We've been to hell and back again
Through it all you're always my best friend
For all the words I didn't say and all the things I didn't do
Tonight I'm gonna find a way
_
Chorus: Every time I look at you, baby, I see something new
That takes me higher than before and makes me want you more
I don't wanna sleep tonight, dreamin's just a waste of time
When I look at what my life's been comin' to
I'm all about lovin' you
You can take this world away
You're everything I am
Just read the lines upon my face
I'm all about lovin' you
_
(Guitar Solo)
_
Chorus: Every time I look at you, baby, I see something new
That takes me higher than before and makes me want you more
I don't wanna sleep tonight, dreamin's just a waste of time
When I look at what my life's been comin' to
I'm all about lovin' you
All about lovin' you

21.2.08

... con los vasos contados


Después de varias horas subiendo y bajando de buses, esperando en la carretera, rostizándome mientras tanto, con mi sombrero y mi botella de agua, infaltables compañeros de ruta en estos tiempos, mi trabajo de seguimiento había terminado por hoy. Al llegar a casa fui directo a la cocina en busca de agua mucho más fría, mientras bebía encendí la pc para revisar unos mails antes de bañarme. Estos días son tan calurosos que sólo piensas en refrescarte, pero el trabajo siempre reta a nuestros sentidos.
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Estaba por cerrar sesión y se conecta un amigo mìo que ahora vive en Barcelona, llegó el respectivo saludo y el bla bla de actividades en las que andamos, al comentarle que hacía mucho calor y que eran tiempos de bañarse más de dos veces al día si era necesario, me dijo "vaya suerte". Pensé, será su vida tan ajetreada que no tiene tiempo para disfrutar de un baño?. Entonces agregó, "no hay mucha agua, se está racionalizando el consumo, las represas no llegan ni a la mitad." Será que los tiempos de sed ya están cerca? Parece que sí.
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Asusta tener que pensar en las consecuencias que traería una sequía mundial, las guerras por el agua, hambruna, enfermedades, altos precios por conseguir un vasito siquiera... exageración? no lo creo. el mundo está como un helado, derritiéndose y aún no hacemos nada. Sin ir tan lejos, nuestro nevado Pastoruri, cada vez se derrite más, tanto que ya no es considerado un nevado sino un "casquete" de hielo. Si en nuestro país no se trazan ni una ruta clara de desarrollo tampoco esperemos que ya estén considerando qué hacer con nuestros recursos hídricos, que por suerte aún tenemos.
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Hablamos de la grave sequía que se avecina, y aún no hemos podido solucionar la sequía que viven muchos tan cerca a nosotros que ni conocen el agua potable y menos se preocupan si se acaba el agua en el planeta entero.

3.2.08

Es fin de mes...

Es fin de mes, pagaron ya!... una de las mil y un formas de decir que ya llegó el sueldo del mes, pero si es con música y coreografía incluida es mucho mejor. Creo que esta vez sí acertó el BCP, después de unos spots que requerían mucha explicación llegó al fin un mensaje bastante directo, claro y entretenido.

...me pregunto que pensarán los que a las justas ganan una remuneración diaria al ver esto, ...oh! cierto, ellos no son su público objetivo, pLoP!

13.1.08

Sandboarding

Me invitaron para "hacer sandboard", eran días de vacaciones así que dije, ¿por qué no?... Llegar a las dunas de Santo Domingo no fue dificil, es accesible felizmente. Sin embargo, el sol se esmeraba por evaporar nuestro entusiasmo, una vez que llegamos a la arena, el resplandor y la temperatura aumentaban conforme subíamos la duna. Todos alguna vez ya habían experimentado este deporte de mediano riesgo. Recién me estaba familiarizando con la tabla y los demás ya estaban bajando, el miedo de deslizaba al igual que las tablas, rápido, rápido... ja, me pregunto si los antiguos pobladores jugaban con las arenas que los cobijaban.

Y las caidas también llegaron rápido, pero no parecía importar a nadie, risas de fondo acompañaban, y gritos al surcar las arenas. Lo que es yo, me tomé mi tiempo, al bajar me sentí haciendo un reportaje de deportes extremos, solo rógaba que mis piernas no se cansen mucho para no caerme y quedar mismo sandman.

Estuvimos sólo un par de horas, el sol apremiaba, la arena ya tenía nuestras huellas y nosotros lo dimos todo en ese desafiante subir y bajar, nuestro premio nos esperaba, un súper cebiche con su chicha morada bien heladita... XD